El terrorismo y el populismo ponen en jaque a las empresas que deben incorporar la protección como parte de su “duty of care”

Afectando a un creciente número de sectores en más países y con tácticas cada vez más diversificadas, la amenaza terrorista continúa evolucionando.

El impacto va desde la pérdida de vidas humanas a la interrupción del negocio o la alteración de las cadenas de suministro. Otros riesgos de carácter violento están también en evolución a nivel geopolítico, llevando a un mayor nivel de gasto en defensa, incremento en las formas de gobierno autoritarias y a un debilitamiento en el consenso entre estados. Hay pocos indicadores de una mejora global en relación con los riesgos violentos en 2017. Este desarrollo ha puesto de manifiesto la importancia de considerar la gestión de los peligros derivados del crisis management que van más allá de los daños materiales, particularmente en sectores como petróleo y gas, transporte y venta minorista, que han sido los más afectados.

Para Victoria Ambrona, director, Crisis Management & Environmental Risk del broker, “en un mundo globalizado en el que la presencia de las empresas españolas es de gran relevancia, es importante que puedan contar con asesoramiento profesional a fin de conocer su exposición de riesgo en los diferentes países donde operan y donde a su vez cuentan con la mayor parte de sus activos. 2016 ha sido un año con un fuerte impacto terrorista a través de los numerosos ataques perpetrados por grupos insurgentes que han afectado no solo a países donde dichos grupos tienen establecidos sus dominios, sino también de forma importante en Europa Occidental. Es vital que nuestras empresas comprendan la necesidad de disponer de una protección adecuada como parte de su “duty of care” o deber de cuidado”.

“La política internacional en 2017 se está moviendo hacia una mayor violencia y crisis. La balanza de los riesgos violentos está comenzando a inclinarse de nuevo hacia actores vinculados a estados frente a actores independientes", detalla Henry Wilkinson, Head of Intelligence & Analysis at Risk Advisory de AON. El terrorismo ligado al Estado Islámico y Al-Qaeda se mantiene como una amenaza crítica, añade, afectando a docenas de países y sectores clave, incluyendo petróleo y gas, aviación, turismo, comercio y comunicación. "Sin embargo en 2017 las empresas deben desarrollar estrategias para hacer frente a más riesgos derivados del ámbito geopolítico. El nacionalismo autoritario está en alza y con él también lo están los riesgos de crisis y conflictos interestatales, golpes de estado y rebelión, así como los riesgos políticos”.

Populismo y proteccionismo

Los riesgos relacionados con el populismo y el proteccionismo en economías desarrolladas pueden suponer un incremento del riesgo político en mercados emergentes y fronterizos a los que ponen a prueba su solidez. Aunque el nivel de riesgo político se mantiene elevado, detalla el informe, especialmente en Oriente Medio y África, los esfuerzos reformistas y los ajustes económicos realizados en el pasado han aumentado la resistencia. Los mercados energéticos continuarán influyendo en los riesgos económicos en muchos mercados emergentes y fronterizos. La esperada estabilización de los precios del petróleo y el gas aliviará, aunque no eliminará, algunas presiones económicas para los países productores, a la vez que amplía las vulnerabilidades financieras para los importadores, particularmente en Asia.

“El cambiante entorno global actual, caracterizado por el proteccionismo comercial, las políticas populistas y las sanciones, parece que tendrá un impacto significativo en los mercados emergentes y fronterizos. Esto hace que sea más importante que nunca para las empresas con intereses globales comprender y mitigar su exposición al riesgo político", explicó ayer Alfonso Satrústegui, executive Director Surety & Political Risk del bróker. Para Rachel Ziemba, managing Director Emerging Markets de Roubini Global Economics, “como consecuencia de la incertidumbre política en las economías desarrolladas como Estados Unidos y Europa, los grandes socios comerciales en Asia y los productores de materias primas en África Sub-Sahariana, Oriente Medio y Norte de África parecen más expuestos. Dado el foco en las renegociaciones sobre comercio, divisa y migración, se espera un incremento del riesgo de transferencia de divisa, interrupción de las cadenas de suministro e interferencia de los gobiernos en la economía. En estas regiones apreciamos grandes diferencias, con los países más ricos del GCC (Gulf Cooperation Council) logrando mejores resultados que sus competidores en la zona”.

Fuente:Inese Wilmington Risk & Compliance.