La vulnerabilidad mundial ante nuevos
desastres económicos y los riesgos de revueltas sociales ponen en
peligro el progreso aportado por la globalización, según advierte el
Foro Económico Mundial en la séptima edición de su informe ‘Riesgos
Globales 2012’, publicado ayer. MARSH & MCLENNAN COMPANIES, SWISS
RE, el Wharton Center for Risk Management y ZURICH colaboran en la
elaboración de este estudio, iniciativa de la Red de Respuesta ante
Riesgos del Foro Económico Mundial.Según este trabajo, los desequilibrios fiscales crónicos y la grave disparidad de ingresos serán los principales riesgos de los próximos 10 años.
Ambos factores representan una amenaza para el crecimiento mundial, ya
que, según se advierte, son un catalizador de nacionalismos, populismos y
medidas proteccionistas, en un momento en el que el mundo sigue siendo
muy vulnerable a problemas financieros sistémicos, y a posibles crisis
relacionadas con el agua y los alimentos. Los resultados del informe
reflejan un importante cambio en las principales preocupaciones
mundiales con respecto al año anterior: los riesgos medioambientales
pierden influencia frente a los riesgos socioeconómicos.
“Por
primera vez en generaciones, mucha gente no cree que sus hijos
disfrutarán de un nivel de vida superior al que ellos tuvieron”, indica Lee Howell,
director general responsable del informe. “Esta nueva sensación de
malestar es especialmente aguda en los países industrializados, que
históricamente han sido fuente de gran confianza e ideas audaces”.
El informe describe 50 riesgos globales agrupados en las siguientes categorías:
económicos, medioambientales, sociales, geopolíticos y tecnológicos. En
cada categoría, se indica el riesgo sistémico más importante. El
informe también destaca los 'Factores X' o preocupaciones emergentes que
merecen mayor investigación. Estos incluyen un invierno volcánico, el
neotribalismo cibernético y la epigenética.
REPLANTEAMIENTO DE LAS RESPONSABILIDADES PÚBLICAS Y PRIVADAS PARA IMPULSAR LA CONFIANZA
“El informe ‘Riesgos Globales 2012’
indica que la gobernanza global está estrechamente relacionada con el
resto de riesgos globales. El informe aboga por un replanteamiento de
las responsabilidades públicas y privadas para impulsar una mayor
confianza. Además, ofrece la base para un diálogo sobre el impacto
negativo de un pensamiento miope, y la importancia de diseñar
estrategias factibles a largo plazo, capaces de generar una buena
acogida,” indica Howard Kunreuther, James G. Dinan profesor de Políticas
Públicas y de Ciencias de la Decisión en la Wharton School de la
Universidad de Pensilvania (Estados Unidos).
En un capítulo
especial sobre las lecciones que se deben aprender de desastres como el
del pasado año en Japón, el informe resalta que las organizaciones
tienen una mayor capacidad de recuperación ante grandes crisis si
establecen unas líneas de comunicación claras y si conceden capacidad de
decisión a sus empleados.
LOS TRES RIESGOS QUE GENERAN MAYOR PREOCUPACIÓN
1. El creciente número de jóvenes con pocas perspectivas,
la dependencia de los jubilados de estados sobrecargados por deudas
públicas, así como el aumento de la brecha entre ricos y pobres están
alimentando, según el informe, el resentimiento global, y en su
conjunto, estas tendencias corren el riesgo de acabar con el progreso
alcanzado por la globalización. “Cada vez más, se pide a los individuos
que hagan frente a los riesgos, que antes asumían los gobiernos y
empresas, para poder disfrutar de una jubilación segura y acceder a
servicios de salud de calidad. Este informe es una llamada de atención,
tanto al sector público como privado, para que aporten nuevas vías,
capaces de realinear las expectativas de una comunidad global cada vez
más inquieta,” indica John Drzik, consejero delegado de Oliver Wyman.
2. Las
políticas, normas e instituciones del siglo XX no podrán seguir
protegiéndonos en un mundo cada vez más complejo e interconectado.
La debilidad de las actuales medidas de protección se suma a los riesgos
relacionados con las tecnologías emergentes, la interdependencia
financiera, el agotamiento de recursos y el cambio climático, que dejan a
la sociedad cada vez más vulnerable. “Debemos lograr un equilibrio
adecuado en las políticas regulatorias y, para hacerlo, nuestras medidas
de protección deben ser preventivas en lugar de reactivas. Es
igualmente importante que las regulaciones sean más flexibles para así
responder de forma efectiva ante el cambio,” indica David Cole, director
de riesgos de SWISS RE.
3. La vida cotidiana depende casi en su totalidad de sistemas ‘on line’,
lo que nos eleva la vulnerabilidad ante individuos, instituciones y
naciones con fines maliciosos. “Los gobiernos, las sociedades y las
empresas deben comprender mejor el riesgo de interconectividad en las
tecnologías actuales si realmente queremos aprovechar las ventajas que
ofrecen,” concluye Steve Wilson, director de Riesgos de la División de
Seguros Generales de ZURICH. Fuente: Inese.es
|